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EL GENIO DE LA HISTORIA

  

 

 

   La suma de todo el conocimiento fue depositada en un solo hombre: Leonardo Da Vinchi, el increíble genio del Renacimiento cuyas ideas han cambiado al mundo y hoy, a casi 500 años de su muerte, tienen plena vigencia.

   Su profundo amor por el conocimiento y la investigación fue la clave tanto de su comportamiento artístico como científico. Símbolo máximo del Renacimiento, Leonardo fue dueño de un talento sobrenatural.

   Sus extraordinarios dones, la diversidad de sus intereses y una increíble imaginación, se combinaron para aislarlo de su época. "Si uno está solo, uno pertenece por entero a sí mismo", escribió.

   Las características de Leonardo Da Vinchi no se han repetido -ni antes ni después de su existencia- en ningún otro ser humano. Vivió sus 67 años sin darle ni un día de franco a su genio, transformándose en el curioso más lúcido de Occidente.

   Fue el responsable de pinturas como "La última cena" y "La Gioconda", autor de legendarios estudios de anatomía, biología, arquitectura, ingeniería y matemáticas. Realizó cientos de minuciosos dibujos y esculturas, lo que tampoco le impidió ser un notable músico y poeta.

   En el terreno de la invención, Leonardo se adelantó más de cuatro siglos a su época. Estaba obsesionado por diseñar máquinas capaces de multiplicar varias veces la fuerza del hombre.

   Da Vinchi registraba en papel todas sus ideas, haciéndose famosas sus anotaciones por su particular forma de escribir (escritura especular).

   En base a sus numerosos planos ha sido posible reconstruir todas las invenciones de un talento único en la historia del ser humano.

   A través de los años, la mayoría de las notas se perdieron o fueron robadas, pero algunas de ellas fueron encontradas siglos más tarde y fueron la base para el desarrollo de cientos de maquinarias que hoy son usadas hasta en la tecnología espacial.

   Una muestra itinerante exhibe por el mundo los dibujos de las máquinas ideadas por Leonardo más las maquetas que los recrean.

   Era un típico hombre del Renacimiento, que jamás quiso quedar encasillado por alguna de sus actividades y siempre estaba dispuesto de aprender algo nuevo. Dicen que el último día de su vida, con el último aliento, se le escuchó susurrar: "Ditemi che qualcosa e stata fatta (Decidme que alguna cosa se hizo)

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